La endodoncia es la rama de la odontología que trata afecciones en la pulpa dental. La pulpa dental es la parte interna del diente, donde se encuentran los nervios y vasos sanguíneos. Cuando ésta se inflama puede provocar dolor y, es por ello, que la endodoncia trata la extirpación del nervio dental.
La endodoncia se emplea cuando el nervio del diente acarrea problemas a la hora de extirpar la pieza dental; cuando un diente precisa de un tallado exhaustivo por la coloración de una funda o corona; cuando una caries muy avanzada ha provocado una grave inflamación de la pulpa dental o incluso la necrosis pulpar; o cuando existe una pulpitis irreversible que ha sido derivada de un traumatismo o de la erosión, abrasión y desgaste de las piezas dentales por bruxismo.
La endodoncia es un proceso de limpieza del sistema de conductos radiculares y se lleva a cabo en diferentes fases:
El diagnóstico temprano es vital para poder realizar una endodoncia y no tener que recurrir a la exodoncia (extracción del diente). Igual de importante es el reemplazamiento del empaste provisional por el definitivo pues el diente, tras la endodoncia, puede fracturarse. Una pieza dental correctamente restaurada tras la endodoncia tiene muy bajas posibilidades de sufrir algún daño o fisura.
La endodoncia es un procedimiento seguro e indoloro, aunque también minucioso. Generalmente, una endodoncia puede realizarse en una sesión de entre una y dos horas, en la que se aplicará anestesia local y que permitirá la incorporación del paciente a un ritmo de vida regular sin necesidad de ningún tiempo de reposo. No obstante, en función del paciente, el tratamiento podrá prolongarse a más de una sesión.
La palabra endodoncia tiene origen griego y significa literalmente “dentro del diente”. Una especialidad reconocida por la Asociación Dental Estadounidense, la endodoncia es una rama de la odontología que se ocupa de las enfermedades de la pulpa dental, que se encuentra dentro del diente en el sistema de conductos radiculares. El procedimiento más común asociado con la endodoncia es la terapia de conducto.
Los signos de que puede necesitar un tratamiento de conducto incluyen dolor de muelas, fractura, grieta o diente roto, sensibilidad, hinchazón o dolor alrededor del diente, absceso o drenaje, o una lesión conocida.
A medida que desaparece el efecto de la anestesia, algunos pacientes no sienten dolor, mientras que otros tienen una molestia muy leve. La mayoría de los pacientes pueden manejar adecuadamente cualquier molestia con un analgésico de venta libre.